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lunes, julio 13, 2009

El futbol: el nuevo opio del pueblo


Una de las cosas que más odié cuando llegué a vivir al D.F. fue el fanatismo enfermo de su gente por el futbol. Desgraciadamente, el gusto por el futbol se ha extendido por toda la república, pero en ningún lugar la gente tiene una afición tan enfermiza como en está gris ciudad. Recuerdo bien mis primeros días en la escuela, donde escuchaba ¡GOOOOOL! En toda la escuela porque se estaba desarrollando algún partido de lo más x.


Realmente no me cabe como la gente puede ser tan fanática, y lo peor de todo, es que SON BIEN MALOS. La selección mexicana, es, lo siento, PATÉTICA. Después de perder juegos consecutivos con países mediocres como Trinidad y Tobago y Panamá, ahora se regocijan llenos de emoción y excitación, con títulos espectaculares en los periódicos: ¡EL TRI HA VUELTO!, ¡MUNDIAL 2010 ALLÁ VAMOS!, ¡EL TRI, BAJO AGUIRRE, RENOVADO!... ¿y saben por qué es la emoción? PORQUE LE GANARON A GUADALUPE. Por si alguien no sabe qué rayos es Guadalupe (yo no lo sabía) es una mini-isla más pequeña que la isla de Lost en medio del Caribe, que ni siquiera tiene autonomía de Francia y ni siquiera pertenece a la FIFA!!!!!! Pero esto no es suficiente, una vez derrotados en el mundial 2006, al mes, en vez de esperar las olimpiadas 2008, comenzaran a hablar de las probabilidades de ganar el mundial 2010.


El fanatismo comienza desde las calles. Uno ve balones de futbol y anuncios por todas partes. Los niños nacos y fresas tienen camisetas (jerseys) de su equipo favorito. Uno va en un camión o en el metro y puede contar unos 20 personas con la camiseta de la selección, el América, Pumas y Chivas.

Pero eso no es todo. Ven futbol TODO EL AÑO. Y no bromeo, cada segundo de su existencia es ver futbol. Y entiendo que a veces quieran ver copas europeas, donde la calidad de los jugadores es alta, pero el futbol mexicano es MALO y a pesar de eso tienen dos temporadas: verano e invierno. ¡Qué conveniente! Nunca descansan, y los meses en que no hay futbol mexicano, están muriendo, esperando con ansias el próximo torneo. En el inter de los torneos, los chilangos ven futbol uruguayo, argentino, peruano, estadounidense, en fin, lo que caiga; y además, usan horas de tiempo libre para analizar porqué perdió el América y porqué puede ganar en el próximo torneo.


Otra horrible característica que me recuerda a mi niñez, es que terminando de ver un partido se van a “echar una cascarita”. Ósea, me acuerdo que cuando era niño y venía una película de las tortugas ninja, me iba a jugar al ratito el juego de las tortugas ninjas, o cuando terminaba la Serie de BEISBOL (deporte realmente interesante), me iba a jugar beisbol al parquecito, pero los chilangos NO. Lo hacen siempre que ven un juego, al día siguiente si es preciso, y no importa la edad, hay cabida para rucos panzones de 60 años, hasta para morritos (chavitos en su lengua) de 3-4 años.


Si de plano el tiempo no da para jugar, todo mundo juega el pinche juego del FIFA en su versión de playstation o x-box. Uno no está libre de la odiosa palabra “GOOOOOOL” ni un segundo. En las calles, en el metrobus, en mi propia casa (mis vecinos gritan todo el día), en el trabajo, en el banco, en el súper, etc.


Todo este fanatismo tiene un propósito bien claro. ENAJENARLOS de los problemas. El ejercito anda en las calles de la capital, sacando a gente de su casa y violando garantías individuales. La violencia se ha incrementado, la crisis ha dejado sin empleo ya a 700,000 según cifras del IMSS, etc. Pero los medios de comunicación, han creado una nueva religión: el futbol. Y todos los capitalinos lo adoran, son controlados por este medio, tienen fe ciega en algo que no existe, creen que algún día “El tri” va a ganar el mundial, y no miento al decir que muchos rezan por esto. En vez de pedir por que su hijo nunca se vaya a enfermar o tener un mejor trabajo, toman el metro hasta la Basílica y rezan para que la selección gane el mundial.


Siento tristeza, ojala la selección no vaya al mundial.