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martes, febrero 24, 2009

Cuando llega la noche


“Ok, lo haremos”.

Se miraron a los ojos, ella tenía la misma pistola que él. Sus ojos reflejaban sus rostros llenos de ansiedad y miedo, una experiencia mortal se aproximaba, pero seguirían juntos por siempre. Sus bocas se acercaron lentamente y se oyeron dos disparos.

A pesar de sentir el calor líquido bajar por el vientre, no despegaron ni un segundo sus labios. Él apretó con sus dientes hasta sentir el sabor metálico y ella correspondió mordiendo su lengua, aún no había dolor, sólo calor intenso y debilidad.

La obscuridad fue llegando a sus mentes y la sensación de calor desvaneciendo. Cuando llegó la noche y la luna les regaló su luz planeada, el contraste era genial: abrazados, con expresión de placer, rodeados de rojo escarlata.


martes, enero 29, 2008

así nomas...

Me gustaría que tú me mataras cuando llegue el momento. Que todos esos sentimientos que nacen cada segundo que te respiro, terminen por tu mano y no por azares del destino. Me gustaría que tú me mataras lentamente, que mientras me haces sentir el placer agonizante, el dolor se mezclara con él y se perdiera por siempre. Me gustaría sufrir por siempre contigo, sufrir el dolor eterno del amor.

martes, enero 22, 2008

La vaca reptil

Los colonos llegaron al planeta preliminarmente llamado “Taurasi” el martes en la mañana. Para el jueves de esa semana ya habían levantado un campamento. El planeta había sido explorado desde el espacio y no se habían encontrado formas de vida inteligente; por otra parte el análisis bacterial había salido altamente positivo, lo que indicaba que no había ninguna bacteria o virus mortífero.

A pesar de que el área de aterrizaje y el levantamiento de la primera ciudad habían sido planeados con sumo cuidado por los robots terrícolas, la sensación que sentía Lena de estar en un planeta desconocido era la que sentía cualquier niña de 14 años al encontrarse en el umbral de una nueva aventura.

Los padres de Lena eran los geólogos de la expedición, por lo que ella se encontraba generalmente sola en la cabaña de madera tratando de sintonizarse con la red interestelar. Afuera se escuchaba el zumbido de muchos hombres trabajando para construir un nuevo mundo.

El domingo ocurrió el primer incidente. Algo imprevisto y aterrador: de los 24 habitantes del nuevo mundo, sólo quedaban 20, 3 habían desaparecido y 1 había sido encontrado en pedazos junto al nuevo generador de energía atómica. El cuerpo tenía moretones y estaba desgarrado en su mayor parte; un terror colectivo se infiltro en los corazones de los hombres. Los 20 habitantes restantes se alarmaron, pero su alarma fue aún mayor cuando descubrieron que las comunicaciones eran incapaces de trasmitir código alguno. Para desgracia de todos, la nave que los había llevado a Taurasi regresaría en un mes.

La segunda semana sólo quedaban 10 habitantes. Lena había perdido a su papá, y lo que en un principio parecía que sería una gran aventura, se había convertido en una pesadilla de terror. Las muertes y desapariciones penetraban todos sus sentidos y el temor colectivo hacía que cada minuto en ese (ahora horrible) planeta fuera como estar en agonía permanente. Los pocos hombres que quedaban (tres) habían puesto unas barricadas y habían hecho armas primitivas parecidas a lanzas por si eran necesitadas.

Cuando la noche cayó, los 10 indefensos humanos, arrogantes por su tecnología, incapaces de comprender que clase de especie los acosaba allá afuera, permanecían en su mayor parte alertas, era irónico que la humanidad que había inventado la bomba N2, capaz de destruir sistemas solares enteros, ahora sólo contara con una lanza mal hecha.

La madre de Lena estaba dormida, pero Lena no había dejado de observar su entorno con interés y miedo. En ese planeta, la única luna era lejana y color rojizo. El color rojo se intensificó para los ojos de Lena, cuando el suministro de energía cesó. Inexplicablemente, la amenaza que había estado matando lentamente a la colonia, había entendido que podía cortar la luz y atacar mejor en la obscuridad.

Lena buscó a su madre y no la encontró. En el fondo escuchó ruidos, golpes, gritos, suspiros de horror, y un mugido siseante. Lena se movió lo más rápido que pudo, esquivó cuerpos, saltó, corrió, empujó, sudó, lloró, y finalmente encendió el interruptor generador de energía atómica. Sus ojos llenos de lágrimas, dieron paso al asombro y una gran dilatación de sus pupilas: todo el campamento había desaparecido y sólo había algunos rastros de sangre en el suelo.

Pero lo más aterrador fue las criaturas que se acercaban reptando hacia ella. Eran una especie de vacas que en vez de pesuñas tenían manos humanoides y se acercaban lentamente moviéndose como si fueran una especie de lagarto. Tenían unos enormes cuernos y sus ojos eran color amarillo brillante, en su hocico salía una lengua larga y delgada, y las horribles criaturas parecían estar sonriendo al ver a la pequeña Lena atemorizada. Una de las criaturas se paró en dos patas y levantó su mano haciendo una especie de señal, todas las demás vacas reptiles se pararon de igual forma observando detenidamente a la pequeña Lena, que parecía estar a punto de perder el conocimiento por la impresión. Un fuerte mugido siseante, que a Lena le parecía música infernal fue lo último que la pequeña escuchó.

La nave volvió justo un mes después del primer día que llegaron los colonos.

jueves, enero 17, 2008

Introspección 3

Lo natural es la inconformidad, el aburrimiento y el dolor. Incluso el color de la sangre sabe a cristales similares al inolvidable olor de tu aliento.

lunes, septiembre 10, 2007

El duelo de magia y sangre

El mago del corazón rojo llegó por fin a la cima de la montaña. “El amor si existe” pensó una vez más. Ahí lo esperaba alguien: un mago no muy alto de cabello negro, y piel blanca. Tenía una capa negra con la capucha sobre su cabeza, solo se distinguían los ojos rojos bajo el cabello largo. El mago del corazón rojo, vestía todo de rojo, tenía los ojos cafés y su cabello ondulado. Miró a su adversario y pronunció las siguientes palabras “hermano, aún estas a tiempo de volver al camino de la luz, el amor si existe, el amor de nuestra abuela salvó a nuestro padre”.

El mago obscuro comenzó a reír “El amor existe…¿Qué tontería es esa? El verdadero poder esta en la magia obscura que yo poseo, yo no soy tu hermano, esa persona que llamas hermano murió hace mucho tiempo”. El mago del corazón rojo movió su cabeza en desaprobación “no me dejas otra salida, evitaré matarte hermano mío”. El mago obscuro se rió nuevamente “el amor te hace débil, el amor mató a Dumbledore” cuando terminó de decir esas palabras un rayo verde salió en dirección al mago de corazón rojo, este esquivó y en el aire lanzo varios hechizos, todos golpearon el suelo y las rocas de la montaña creando explosiones y gran confusión.

Ambos se movían a una velocidad increíble intercambiando hechizos, se desaparecían y aparecían en el aire atacando velozmente, de pronto el mago obscuro se transformo en un enorme dragón y lanzo una feroz bocanada de fuego a su hermano mayor, “¡eres un animago!” exclamó el mago del corazón rojo con verdadera sorpresa. El fuego lo rodeó con rapidez, el mago de corazón rojo empezó a lanzar hechizos para apagar el fuego y en su descuido fue golpeado fuertemente contra la pared y cayó aturdido. El animago volvió a su forma natural riendo. El mago del corazón rojo notó que había perdido su varita, pero esta se encontraba a solo unos pasos de él, salto hacia la varita lo más rápido posible, su mano se cerró sobre ella y… “SECTUM SEMPRA” se escuchó en lo más alto de la montaña y el sonido retumbo lejos haciendo eco. La mano del mago rojo yacían el suelo sangrando, y el mago de corazón rojo se agarraba su brazo sangrante, en su cara se veía la agonía y el dolor.

“El amor si existe, ¿no James? Parece que no te esta ayudando mucho” El mago obscuro veía a James Potter en el suelo agonizando de dolor, la varita de James estaba frente a él, el mago obscuro levanto su pierna y *crack rompió la varita en dos bajo su pesada bota negra. “Albus Severus, busca en tu corazón, todavía queda amor en ti” James se veía suplicante, Albus Severus Potter gritó con furia “ESE NO ES MI NOMBRE, ESE DEL QUE TÚ HABLAS MURIÓ HACE MUCHO TIEMPO” James miraba ahora a su hermano con seguridad, había dejado de quejarse a pesar de que aún sangraba mucho “Albus, mírame a los ojos y decide” Albus Severus Potter miró a James a los ojos y segundos después dijo “Si, creo que seré piadoso… AVADA KEDAVRA” el rayo verde golpeó en la cabeza a James y sus ojos se volvieron blancos mientras caía hacia atrás. Albus uso su varita, hizo levitar el cuerpo y lo lanzó a lo profundo del abismo, perdiéndose éste en la obscuridad. “El amor… pff” escupió en el suelo y desapareció.

domingo, julio 22, 2007

corre corre corre! una historia difícil de engullir



- bang, bang, bang – piiiukk, piiiukkk, tiiiiu… eran los sonidos que escuchaba Paula Litrell a si izquierda, a su derecha, atrás, de nuevo a su derecha, lejos por la ziquierda. Corría a toda velocidad por un callejón casi obscuro, de ciudad Tralicius. Las paredes de silicón tenían ese sonido peculiar de los proyectiles disparados por las armas de fuego del siglo XXII. Paula estaba herida, su brazo izquierdo era color rojo escarlata, y sus dedos se sentían fríos, pero aún tenía movilidad. Su cabello lacio y negro caía en su cara, cubriendo sus ojos rojizos, y el contraste de su traje hermético anti-láser color negro con su piel blanca le daba un aspecto de espectro.

Saltó de repente sobre un adversario que no había alcanzado a entender que era lo que se dirigía hacia él, un rápido movimiento de su espada roja partió el cuerpo en tres partes: la cabeza, una pierna y el resto. No hubo sangre… al principio, pero cuando las partes se separaron la sangre empezó a correr por el suelo. Más adelante había otros 5 comenzaron a disparar, pero las balas pasaron de largo sin tocar ni un pedazo de carne, su zumbido se perdió en el horizonte y los hombres miraron desconcertados buscando a la mujer fantasma. Paula estaba sobre sus cabezas, había saltado y subido rápidamente apoyándose en las dos paredes del estrecho callejón, saltó sobre ellos: mató a uno clavando su espada en el pecho, al otro con un corte de su daga en la garganta, inmediatamente sacó su pistola corta y dio 4 balazos certeros a quemarropa en los otros 3 individuos (a cada uno), y continuó corriendo a toda velocidad.

Su boca tenía el sabor metálico de la sangre, el viendo zumbaba en sus oídos, estaba cansada, sus pulmones estaban dando su máximo esfuerzo, pero la rabia la consumía, no podía parar hasta que llegara a su destino, de pronto escucho un zumbido que provenía del cielo: - zuuuuuuuuuuuiiiiiimmmm PRUUUUUGGGMMMM. Durante unos segundos no entendía que pasaba, su cuerpo estaba entumido y un zumbido quedaba en su cabeza, sangraba por la nariz y la boca. Sin duda había sido un ataque aéreo. Agudizó sus sentidos y escucho el motor de un helicóptero: Mr. Pinkerton se estaba protegiendo con todo su arsenal. Se puso de pie la sangre goteaba por varias partes de su cuerpo, y empezó a correr nuevamente, avanzó rápido y cautelosamente, se escondió en una esquina y sacó de su espalda, su rifle láser-plasma de largo alcance, apunto al helicóptero que le había disparado. Podía ver a los pilotos alegres, seguros de haber dado en el blanco, dando sólo un repaso a la zona por rutina. – pshhhiumm… el disparo láser-plasma de Paula dio justo en el blanco, la hélice se partió en dos y el helicóptero dio una media vuelta a su izquierda en el aire y se estrello contra la azotea del edificio.

Se recargo jadeante en la pared. Analizó su cuerpo, una costilla rota, quemaduras en el brazo izquierdo, dolor agudo en el abdomen, sangre saliendo de su boca, en resumen, le quedaba poco tiempo. Sin embargo había llegado, frente a ella estaba la fortaleza… guardo su rifle, verificó que aún tenia dos dagas más en sus pantorrillas, toco su sugerente cadera para palpar su pistola corta, sacó la espada de su espalda y avanzó lo más aprisa que podía.

Había encontrado poca resistencia: para ser una mujer herida había hecho un trabajo sobrehumano. Mató a otros 40 hombres y al fin estaba frente a Mr. Pinkerton:
- ¿Porqué Paula? no entiendo porqué me quieres matar.
- Entonces, ¿Porqué tantas precauciones Xim?
- Has matado a más de 100 personas que trabajan para mí.
- Y tú eres el siguiente Xim.
- Sólo quiero saber porque.
Paula no contestó, solo sonrió, sus dientes eran del mismo color de su piel y solo se notaban por el color rojo obscuro de sus labios. Desenvaino su espada roja por toda la sangre que había probado en los últimos 2 días. Xim Pinkerton abrió mucho los ojos y sacó un rayo de plasma pequeño y disparó varias ráfagas contra Paula. Paula se movió con rapidez pero una le dio en la pierna y tropezó… y mientras caía hacia enfrente, con su mirada concentrada en el rayo de plasma, lanzó su espada por los aires y ésta cortó la mano de Xim que sostenía el rayo… la mano cayó interne en el suelo, y el timing entre la explosión de sangre del muñón y el grito desgarrador de este, fue perfecto.

Paula se incorporó cojeando, tomó la espada y la encajó en el estomago de Xim, comenzó a girarla lentamente mientras Xim gritaba y aullaba de dolor:
- ¿Quieres saber porque maldito perro?
- Arggmmm mmm…
- Te pregunte… ¿QUIERES SABER PORQUE MALDITO PERRO?
No hubo respuesta, solo un movimiento de asentimiento…
- Porque es mi placer matar por nada.

Paula saco la espada y el hombre comenzó a desangrarse lentamente, Paula patio su cara contra la pared varias veces, hasta que Mr. Pinkerton dejó de moverse.

Respiró profundamente, se sentía relajada a pesar del fuerte dolor en su espalda, en su pierna adormecida por el láser-plasma, la costilla rota y la sangre que brotaba roja de su sexy boca. Miró su espada llena de sangre y la lamió con cuidado y placer, después, avanzó lentamente por las calles de ciudad Tralucius.
Dibujo: karincoma