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martes, mayo 15, 2012

El mito de la reforma laboral


Tenemos varios años hablando de las reformas estructurales, es una letanía que se volvió necesario mencionarla en cada espacio que hay, es un must, como cuando le preguntan algo a la concursante de Miss Universo y ésta tiene que responder “la paz mundial”. En México se ha vendido esta idea como la evidente solución a todos los problemas que enfrenta el país y cuando algo sale mal, la respuesta inmediata de los gobernantes es: el problema es que no se han aprobado las reformas estructurales (alabadas sean).

En este post, quiero hablarles sobre la reforma laboral, publicitada por PAN, el PRI y  las empresas mexicanas. ¿En qué consiste la reforma laboral que se propone? De manera resumida, consiste en flexibilizar el mercado de trabajo. ¿Cómo?

  1. Mayor facilidad para la empresa para contratar y despedir gente.
  2. Eliminar la jornada laboral de 8 horas, para que se pueda contratar por hora (horario flexible).
Si se cumplen los dos preceptos, entonces el mercado laboral se vuelve mucho más flexible, porque los trabajadores como dice la teoría de los libros de texto de economía, serán capaces de trabajar más horas si lo desean con pago de horas extra, o si necesitan menos ingresos, pueden trabajar menos y dedicar más tiempo al ocio (ajá).

Según los defensores del libre mercado más recalcitrantes, esta es la solución al problema del desempleo, porque las empresas no tendrán tantas trabas burocráticas y podrán contratar más. Saldrá más barato contratar, porque al flexibilizar la contratación y el despido, se eliminarán costos como la indemnización (se reduce el número de meses pagados por despido), se eliminan algunas reglas de despido injustificado, la aportación al IMSS se reduce, etc. Hasta aquí todo bien, si esto va generar mayores empleos adelante. ¿Cierto? No necesariamente.

El salario.
Cuando el mercado laboral se vuelve más flexible, entonces se acerca más al libre mercado. Pero esto no necesariamente es bueno para todos. En el libre mercado opera la ley de la oferta y la demanda, siendo el salario lo mismo que el precio, es decir, el precio al que una persona decide trabajar, ¿Qué creen que sea mayor, la oferta o la demanda? La oferta es el número de personas que quiere trabajar, la demanda es el número de trabajos que las empresas necesitan (sé que suena raro, pero así es, los que ofrecen el servicio del trabajo son los trabajadores), lo normal es que haya más gente que quiera trabajar que empleos. ¿Qué le pasa al precio cuando la demanda es mayor que la oferta? Cae. Por lo tanto el salario promedio cae, así como el nivel de vida de los trabajadores de ese país, y esa pérdida de bienestar se va a las empresas, que reducen sus costos de producción.

¿Generación de más empleos?
Bueno, ya vimos que el salario cae, pero existe el salario mínimo, en el peor de los casos, el salario caería hasta el mismo nivel que el salario mínimo, pero según la lógica neoclásica, hay más gente con trabajo. No necesariamente. Resulta que la flexibilización tiene dos efectos, uno negativo y uno positivo. Así como las empresas pueden contratar más empleados, también pueden correr más. ¿De qué va depender? ¡Del crecimiento económico! Sí la economía se encuentra en recesión, las empresas producen menos y necesitan menos trabajadores, por lo tanto despiden. Como se reduce la demanda de empleos, el salario promedio también cae bajo esta circunstancia.

La evidencia empírica está ocurriendo en este momento. España aprobó una reforma laboral donde flexibilizaron el mercado laboral. Antes de la reforma el desempleo ascendía a 18%, a unos meses después de la reforma el desempleo repunta a 24% ¿qué pasó? Simple: España está en recesión, las empresas necesitan producir menos y reducir costos, despidieron gente.

Problemas específicos de México y su cultura
Pasando a un plano más cotidiano, el mercado laboral mexicano se caracteriza por el constante abuso de las empresas en los contratos y las horas de trabajo. La mayoría de las empresas y la burocracia, en vez de analizar la productividad para medir el desempeño, analizan todo en volumen bruto, es decir, cuantas horas de trabajo se invirtieron. No importa si sólo trabajas una hora al día, pero si estás sentado en tu lugar leyendo este blog o jugando en Facebook por 10 horas, eres un excelente trabajador.

Debido a esta idiosincrasia, es muy común exigir a los trabajadores que se queden más de las ocho horas que dice la ley, porque no todo mundo está sindicalizado (e incluso la mayor parte de los sindicalizados trabajan más de ocho horas). ¿Qué ocurriría con el nuevo esquema de flexibilidad de mercado que se propone? Muy probablemente, al facilitar el despido y la contratación por horas, el abuso de las empresas se incrementaría. Resultará mucho más fácil contratar a una persona por dos horas y forzarlo a quedarse diez horas, si el trabajador tiene algún problema lo pueden despedir sin costos adicionales, recordemos que en México hay un exceso de mano de obra.

En conclusión, no importante si se aprueba la reforma laboral, porque el problema es mucho más profundo. Es un problema de instituciones. En México no existe un respeto por la ley y siempre se encuentran maneras de “sacarle la vuelta” a las normas, en busca del beneficio personal. Por lo tanto, no podemos esperar un milagro de la reforma laboral, quizá aprobar la reforma laboral legalice mucho de los abusos que actualmente ya existen, quizá el empleo suba un poco, quizá caiga mucho más, lo único que es seguro es que las malas condiciones laborales y los problemas más profundos prevalecerán. 

jueves, julio 28, 2011

¿Dictadura o democracia?

Los que estudiamos economía llamamos “dictador benévolo” a un modelo económico donde las decisiones están centralizadas por una persona que toma las decisiones más racionales (desde el punto de vista utilitarista y de optimización), que al final, benefician a la sociedad en su conjunto.

En la sociedad moderna, suena impensable cuestionar a la democracia. Vivimos tiempos en que la democracia se ha convertido en el único sistema de gobierno viable y apto a nuestra vida. La democracia es la vanguardia y el máximo alcance del progreso.

Todo el bombardeo mediático, lo que escuchamos repetidamente en boca de nuestros amigos, vemos en televisión, leemos en los libros, encontramos en internet, redes sociales, etc., nos impide cuestionar a la democracia. Quién así lo hiciere, es considerado un loco, retrógrada, o excéntrico, que no es capaz de superar los traumas del pasado.

A pesar de lo que la mayoría cree, la democracia, tiene su lado obscuro. Mi objetivo en este post, es simplemente mostrar algunos de los problemas que conlleva el sistema político democrático. Esto, creo que sirve para mostrar que la idea del progreso es una ilusión, y simplemente nos movemos en direcciones, que pueden tener mejoras y evolución en ciertos espacios, pero pérdidas e involución en otros.

En esta ocasión desarrollo principalmente dos temas: la idea de justicia versus eficiencia y sobre la nueva clase política.


Justicia vs Eficiencia

Es innegable que la democracia es el sistema político más justo que hemos inventando hasta la fecha. Aunque también, es necesario señalar, que la democracia pura, donde todos tenemos voz y voto en las decisiones del Estado, no existe. Esta democracia pura, fue posible en sociedades primitivas y en algunas Ciudades-Estado de Grecia, donde había pocos habitantes y todos expresaban su opinión en el foro común.

En la actualidad, tenemos un sistema imperfecto que se asemeja a esa democracia pura, que se le llama “democracia representativa”. En este sistema una persona tiene acceso una serie de paquetes, supuestamente diferentes, y puede elegir entre éstos. Para eso se elige a un representante, que promete cumplir todo lo que incluía en su paquete de políticas, aunque en la mayoría de las ocasiones, con suerte, cumplirá 1 o 2 cosas.

A pesar de no tener democracia pura, este sistema parece justo. Gana el paquete que la mayoría quiere, aunque la gente elija el que le parezca menos peor de las opciones que tiene. La democracia entonces, es justa, ya que beneficia a la mayoría. Sin embargo, no hay que olvidar que, por más justo que parezca, finalmente es una imposición de la mayoría a la minoría. Para la minoría que perdió, la democracia es muy similar a una dictadura que se impone sobre sus intereses.

Lanzo entonces la siguiente pregunta: ¿Es mejor para la sociedad lo que decide esa mayoría? La decisión de la mayor parte de la sociedad está basada en su creencia de lo que es mejor. ¿Cuál es el problema? Qué un porcentaje muy pequeño de la población tiene acceso a altos niveles de educación. Un porcentaje pequeño de la población es la que tiene capacidad crítica y de análisis profundo, en cambio la mayoría, tiene menores ingresos y esto hace imposible que se prepare más, asimismo le sobra poco tiempo para analizar decisiones que van a impactar a la sociedad en el largo plazo.

Lo que estoy diciendo es que la mayor parte es ignorante y probablemente, tenga menos instrumentos para acertar y elegir la mejor opción para el bienestar de la sociedad en su conjunto. Entonces, si tenemos un sistema que beneficia a la mayoría de la población, estamos aceptando tomar decisiones, con base a la gente menos educada y menos preparada del país.

La clase política surgida de la democracia: la peor de la historia

Siguiendo el argumento anterior. En las monarquías y las oligarquías, la mayoría no decidía quiénes iban a ser sus gobernantes. Estos eran impuestos por un grupo de “notables” que escogían a las mejores personas para el cargo. El criterio era de gente estudiada, que tenía acceso a información que la mayor parte de la población desconocía. Por otra parte, los futuros reyes, eran educados en el arte de gobernar. Desde pequeños les enseñaban administración del reino, técnicas de combate, varios idiomas, geografía, lo más avanzado de ciencias, diplomacia, etc.

¿Qué ha cambiado en la actualidad? Seguimos teniendo a estos grupos de “notables” que tienen acceso a información que nadie tiene, seguimos teniendo a la mayor parte de la población, que a pesar del internet y los nuevos medios de trasmisión de conocimiento, siguen ignorando muchísimas cosas.

Pero ahora, tenemos una nueva clase política que es elegida por la mayoría. Esto tiene como resultado a notables personajes que conforman nuestra nueva clase política. La nueva clase política tiene el objetivo del poder por el poder. Su lucha: perpetuar a su partido.

Los efectos de los incentivos de esta nueva clase política, son completamente adversos para la sociedad, ya que sacrifican gobernar, en aras de las próximas elecciones, de los sentimientos del populacho, etc.

Antes, la monarquía estaba enfocada a otras cosas. No tenían que preocuparse por elecciones. No tenían “enemigos” políticos, como ahora. Eran personas entrenadas para gobernar, cuyo objetivo era hacer crecer al reino, hacerlo próspero, obtener reconocimiento de otros reinos y enriquecerse con gloria y solemnidad.

En la actualidad, la clase política, son personas poco instruidas en el arte de gobernar. Lo único que importa es ganar la elección, derrotar a sus enemigos y tratar de saquear toda la riqueza posible, dentro del periodo de gobierno. Cuando, la nueva clase política, está gobernando, además de buscar enriquecerse, busca perpetuar su cota de poder y en vez de enfocarse en tomar decisiones que enriquezcan su país, anteponen todo para que su partido sea reelecto en las próximas elecciones y así prevalecer.

La democracia es la culpable de que tengamos a la clase política de la que muchos renegamos. Nuestro sistema, al hacerla competir constantemente, hace que los políticos se olviden que están ahí para administrar y buscar el beneficio social. Por eso, la próxima vez que no salga a tiempo la reforma laboral, no hay que olvidar, que la ineficiencia e ineptitud, es parte inherente de la democracia.

miércoles, diciembre 09, 2009

La nueva burbuja financiera

Hace poco Obama dijo que teme una recuperación en forma de “W”, ¿Por qué en los Estados Unidos temen una recaída?

En realidad, los estadounidenses y el mundo están metidos en un problema, para el que se va requerir un manejo casi artístico de los instrumentos económicos, si se busca continuar en el sendero de crecimiento y no recaer en una nueva crisis financiera.

El problema: el dólar. A principios de este año, la crisis financiera se trasladó al plano productivo, las caídas en las principales economías globales crearon un estado de emergencia entre los inversionistas y especuladores financieros. La mayoría dejó de confiar en el dólar, algo bastante natural si se piensa con detenimiento: el causante de la crisis económica era EEUU y sus instituciones financieras estaban por los suelos.

La mayoría optó por moverse de divisa, y la demanda de dólares cayó abruptamente. Inteligentemente, Bernanke (presidente de la reserva federal), permitió que las tasas de interés cayeran, además de dejar que la oferta superara ampliamente a la demanda de ésta divisa. ¿Qué pasa cuando la oferta es mayor que la demanda? El precio cae, y el precio del dólar cayó, es decir, se depreció.

Esta política de permitir la depreciación, ha sido muy adecuada para los EEUU, su moneda barata le dio un respiro a su balanza de pagos, que actualmente tiene el déficit más grande del mundo. Las exportaciones estadounidenses se hicieron más baratas, y, asimismo, se hizo más caro importar cosas de Asia. Todos felices.

Paradójicamente el nuevo problema de EEUU ha sido crecer. Ya en el tercer trimestre de este año, la economía de EEUU dio signos de recuperación (está sí, no como México), la reacción de los especuladores e inversiones, ante estos buenos resultados, fue “recuperar completamente la confianza del dólar”, que ya se venía recuperando desde los meses de junio y julio. La demanda de dólares se ha vuelto a incrementar, sin embargo, el dólar se sigue devaluando ¿Qué rayos está pasando?

Si observamos el dólar en comparación con el euro, el dólar se ha depreciado alrededor de 30% respecto al euro, esta depreciación es impresionante. En México, nos sentimos orgullosos del peso y fuerza respecto al dólar ¿pero no han visto otras divisas? En realidad el peso sigue cayendo, sólo que el dólar está cayendo más rápido.

La respuesta al porqué el dólar continúa cayendo, es la intervención “sucia” de la FED. Al observar que la economía internacional empezó a demandar dólares rápidamente (y antes de lo esperado), la FED incrementó la oferta monetaria, es decir, imprimió más billetes verdes. El objetivo de esto es mantener tasas de interés por debajo de lo que el mercado pedía y, mantener la recuperación de la balanza comercial.

La decisión es, desde mi punto de vista, acertada. Sin embargo, existe un problema: el sistema financiero internacional depende del dólar. Las decisiones de EEUU, deben ser consideras globales, ¿Qué ocurrirá si EEUU no permite que el dólar se aprecie pronto? Bueno, ¿recuerdan la crisis del 95 en México? El mismo efecto, pero global.

Hay un punto de ruptura o de quiebre, tantos dólares pueden provocar inflación global, por la pérdida de valor de la moneda. Ante esta situación, la lógica económica, será vender todos los dólares, y el dólar se va devaluar aún más, la inflación estallaría en EEUU, los países como nosotros, perderíamos poder adquisitivo por tener reservas dolarizadas y nuevamente quebrarían varias instituciones financieras estadounidenses.

Lo único que puede hacer Bernanke, es subir la tasa de interés; dar la señal, de que hay intenciones de corregir este problema, pero no debe cortar de inmediato el suministro de dólares, porque si lo hace abruptamente, desaceleraría el pobre crecimiento de la economía global. La tarea es complicada ¿Será capaz la FED de lograrlo?

jueves, octubre 08, 2009

El fin del oro negro

¿Está México en graves problemas fiscales? La verdad, sí. Estamos ante una crisis fiscal sin precedentes.


En medio de la crisis económica que ha afectado tanto a nuestro país, resulta absurdo tratar de incrementar los impuestos. Ya hemos hablado demasiado en este sitio sobre las catastróficas consecuencias que eso podría tener para la mermada economía mexicana, pero, ¿Qué hacer cuando el país recupere la senda de crecimiento? ¿Podemos seguir con un sistema impositivo laxo? La respuesta es un “NO” contundente, la era del petróleo ha terminado en México, y pronto una de las principales fuentes de ingreso, dejará de existir.


Nuestro país, la séptima economía productora de petróleo, pronto se convertirá en un importador neto. Uno de los sindicatos con más privilegios del país, pronto dejará de tener esos privilegios, y dos quintas partes del ingreso público, tendrá que ser obtenidas de otras fuentes.


Canderel era la principal fuente de producción de petróleo en México, apenas en 2004 producía 2.1 millones de barriles de crudo diarios (b/d). Actualmente, sólo produce 600,000 b/d. 23 de las 32 principales fuentes productoras, han disminuido su producción. Según las más recientes estimaciones, México pasará a ser importador neto de petróleo para 2017.


El problema está en las finanzas públicas dependientes en gran parte de los ingresos petroleros, si la producción llegase a caer tan sólo en 2 millones de b/d, el gobierno tendría que recortar gastos en un 10%, lo que resulta completamente inviable.


El PRI, después de las espurias alianzas entre el PRD-PAN en las elecciones que se llevarán a cabo en Tamaulipas y Oaxaca, ya tomó postura respecto al 2% del impuesto a medicinas y alimentos. La bancada del PRI, rechazará esta propuesta, y su contraoferta será eliminar las delegaciones federales, manipular el ISR y elevar la predicción del precio del petróleo de 51 a 59 dólares. Pero esta propuesta no está tomando en cuenta la situación de decadencia de PEMEX.
No queda otra, hay que endeudarse, por ahora.


El problema de PEMEX se remonta al gobierno del viejo PRI, al sindicato y a la poca flexibilidad de PEMEX, y no al control del Estado sobre la empresa. En años anteriores, las inversiones de PEMEX han sido casi nulas; es fácil entender la lógica detrás, los gobernantes no tenían incentivos para invertir en exploración e infraestructura, si los resultados se verían hasta después de sus seis años de gobierno, era mejor aprovechar todas las ganancias de la paraestatal para gastarlas en obras públicas más vistosas, en el mejor de los casos.


Por otro lado, está uno de los sindicatos más nefastos del mundo. Gracias a él, los costos laborales de PEMEX son enormes, se necesitan 140,000 hombres, tan sólo para cavar un pozo petrolero. Las prestaciones de los sindicalizados son una burla: tienen seguro médico en el hospital de PEMEX, que es mucho mejor que el IMSS y el ISSSTE, el seguro incluye a toda la familia del sindicalizado y derecho a ¡una concubina, aparte de la esposa!; tienen planes vacacionales para toda la familia con goce de sueldo, derecho a heredar un puesto de trabajo, y no necesariamente a un familiar, por lo que se presta a la corrupción de venta de plazas. Tan sólo el derecho para hacer un examen (que no garantiza la entrada a PEMEX), se vende en 100,000 pesos.


Por si eso fuera poco, un técnico de PEMEX gana más que la gran mayoría de los profesionistas. Su salario está al nivel de un directivo alto medio del gobierno (alrededor de unos 35,000 – 40,000 pesos mensuales).


PEMEX no se debe privatizar, sólo hay que invertir las ganancias en exploración y tecnología, y desaparecer al sindicato. Fomentar el estudio de hidrocarburos, tecnología de extracción, ingenieras relacionadas, etc.


Sin embargo, ahora ya es demasiado tarde. Aunque existen algunas esperanzas de encontrar mayores yacimientos en el Golfo de México, la inversión requerida para revertir la tendencia de la caída en la producción, se calcula en 10,000 millones de dólares al año, según una reciente publicación, del experto en PEMEX, David Shields. Aún si se permitiera la entrada de la iniciativa privada, no se encontraría a un inversionista, dispuesto a pagar dicha cantidad.


A México le queda poco tiempo para definir un nuevo sistema tributario. Somos el país con la recaudación más débil de América Latina (11% del PIB), necesitamos replantear la reforma fiscal en unos años, buscar un impuesto que no perjudique más a la clase media y a los contribuyentes cautivos, que sea más sencillo de recaudar y capaz de recaudar de los evasores.

jueves, octubre 01, 2009

Más allá de la crisis en América Latina

La magnitud de la crisis económica ha tenido efectos adversos en todo el mundo. El desempleo se ha disparado tanto en Europa como en los Estados Unidos, y las economías asiáticas han experimentado una fuerte caída en sus exportaciones.
América Latina no es la excepción, su producto se ha desplomado, la inversión ha caído y la pobreza se ha incrementado.

Desde principios del año, los principales países latinoamericanos han implementado medidas para contrarrestar los efectos negativos de la crisis. Aunque inició fuera de la región, no todos los dirigentes latinoamericanos se quedaron de brazos cruzados.

Argentina incrementó el estimulo fiscal en 3,500 millones de dólares en diciembre, seguido poco después por una inversión de 300 millones para fomentar el turismo. Esto no es todo, después de la nacionalización del sistema de pensiones, el gobierno logró sanar este sistema e incrementar los fondos en un 173%. Gracias a esto, el gobierno redireccionó 2% de éstos fondos para fomentar el crecimiento económico. El dinero se está usando en infraestructura básica y en estimular la construcción de hogares y edificios. En total, el gasto asciende a 4,400 millones de dólares (aproximadamente 1.3% del PNB).


Click en la tabla para ver el más grande.

Por otra parte, el gobierno de Brasil recortó los impuestos, como una medida de expansión fiscal, calculada en 4,200 millones de dólares. El plan económico se llama “Programa de Aceleración del Crecimiento”, y empezó a funcionar desde 2007 con el objetivo de acelerar el crecimiento de la economía brasileña.

Click en la tabla para ver el más grande.


El plan ha dado resultado, si se observa las tasas de crecimiento del PIB de Brasil. Además, se lanzó un seguro de desempleo que tiene cobertura por siete meses. En total, el gasto de Brasil asciende a 8,600 millones de dólares (el 0.5% de su PNB).


Chile implementó un plan de estimulo fiscal de 4,000 millones de dólares, con el objetivo de resistir los efectos adversos de la crisis. Una cuarta parte del presupuesto es para la mina nacional de cobre Caldeco, ésta es la más grande productora de cobre del mundo y genera una gran cantidad de empleos.

Otra parte del paquete fiscal es para generar 100,000 empleos en las empresas privadas, además está previsto crear empleo público a través de distintas obras. Aunque el plan de Chile, es de sólo 4,000 millones de dólares, esta cantidad representa 2.2% de su PNB.

Venezuela tiene un plan agresivo de estimulo fiscal. El valor del incremento en el gasto del gobierno fue de 5,000 millones de dólares, que seguirán siendo usados en sus programas sociales. El problema con Venezuela, es que no se sabe exactamente como se distribuirá el gasto de éste, ni qué cantidad representa de su PNB.

Finalmente, México, no sé si recuerdan, congeló el precio de la gasolina y de algunos productos ¿básicos? (hay una lista de cada producto muy especifico, incluyen chiles en lata y cosas poco consumidas). Además, el gobierno incrementó su gasto en obras públicas. ¿Cuánto costó este increíble paquete fiscal? ¡8,600 millones de dólares!, el resultado: una caída de 0.2% en la industria de la construcción.

Quizá Chile ha tenido más poder de maniobra, debido a que su deuda pública es de apenas 4.8% de su PNB, en tanto la de México es de 20.3% (véase tabla). Sin embargo, Argentina y Brasil tienen una deuda mayor, y eso no impidió que implementaran planes fiscales agresivos, sobre todo en el caso de Argentina (1.3% de su PNB).

Ahora, según los cálculos del Fondo Monetario Internacional, la economía mexicana es la mayor perdedora en términos de bienestar, comparado con los demás países de América Latina que estamos analizando (véase tabla).

Es importante mencionar que las cifras del FMI tienden a ser conservadoras. Pronostica una caída del 3.67% en la economía mexicana, por otro lado algunos expertos han llegado a calcular una caída de hasta el 7%.

El PIB per cápita, reportado en esta tabla, está en dólares y ajustado por el Poder de Paridad de Compra (PPP por sus siglas en inglés), por lo tanto, en esta tabla se puede apreciar estimaciones de la caída del bienestar de cada país, que incluyen precios internos, por lo que son, totalmente comparables.

Los países más afectados son México y Venezuela, y el menos afectado es Chile. La recuperación, también será mejor para Chile que para el resto de los países, y México, por lo menos se recuperará antes que Venezuela y Argentina.

No pretendo ignorar todos los efectos que determinan la caída del PIB per cápita, es obvio que las condiciones socio-económicas son diferentes en cada país, y me es imposible aislar el efecto que tuvieron las políticas de expansión fiscal en cada uno (por lo menos con estos datos). Sin embargo, es posible inferir que la política de Chile, Brasil y Argentina, fueron más acertadas al invertir en la generación de empleo y reducir impuestos. Mientras que tratar de mantener precios o invertir en obra pública (¿cuál? No sé), no ha sido suficiente para contrarrestar los efectos adversos de la crisis en México.

La lección es que México si incrementó su gasto inicialmente y no le funcionó. Pero esto no implica que la política de expansión fiscal sea inefectiva, en Argentina, Chile y Brasil, si está funcionando bien. Lo importante aquí, es saber en dónde gastar y cómo gastar. Esperemos que México siga el ejemplo de sus homónimos latinoamericanos, para mitigar los efectos negativos, los cuáles posiblemente continúen hasta el próximo año.

*P.D. Las estimaciones no incluyen el 2% del impuesto a la pobreza.

jueves, septiembre 24, 2009

El comienzo de la guerra económica

Artículo publicado en Cosa Pública.
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Estados Unidos y China están a punto de comenzar una guerra económica de gran escala.

Todo comenzó el pasado viernes, cuando el presidente Obama anunció un incremento de 35% en los aranceles a la importación de neumáticos chinos (sobre un 4% que ya soportaba). Y justificó esta medida, supuestamente porque el aumento de las exportaciones de China habían provocado la pérdida de 7,000 empleos en la industria automotriz, y los trabajadores de esta industria ya estaban siendo castigados por la propia crisis automovilística.

Detrás de esta medida están compromisos políticos y la poca fuerza del presidente Obama de mantenerse rodeado de gente centrista en su gobierno. El presidente que apenas en abril afirmó ante los líderes del G20, que iba a hacer lo posible para evitar medidas proteccionistas en un ambiente de crisis, ahora comienza a tomar medidas autárquicas, propias de la gran depresión del 29.

Esta medida favorece a un grupo sindical que ni siquiera representa a la mayoría de los trabajadores estadounidenses de la industria de neumáticos, y va en contra de los intereses de todos los demás. Afecta a todos los consumidores, así como a las mismas industrias automotrices, que producen la mayor parte de sus productos en China y luego lo exportan a EEUU.

Por otra parte, no es probable que por esta medida la industria de neumáticos estadounidense sobreviva. De hecho, simplemente se importarán de otros países más baratos, como Brasil o India (que también son grandes productores). Pero, los presidentes, después de todo, tienen que dar pequeñas concesiones a sus seguidores, Obama necesita mantener a los sindicatos de su lado para aprobar el presupuesto de la reforma de salud.

Se podría argumentar que estas tarifas no importan tanto, finalmente sólo aplican a importaciones que valen unos cuantos miles de millones de dólares. Sin embargo, China ya reaccionó. Esta semana anunció una investigación, a través de la Organización Mundial de Comercio, a las exportaciones de vehículos y pollos (además de subir aranceles en estos rubros), por lo que, una guerra de aranceles, está por desatarse.

Es bastante aceptable que un país en vías de desarrollo aplique políticas proteccionistas para desarrollar industrias estratégicas o competitivas. Si la política está bien aplicada, es decir, si tiene los incentivos correctos a crear tecnología, economías de escala, productividad, etc. Los saldos tienden a ser positivos en el largo plazo (sacrificando el consumo nacional en el corto plazo). Sin embargo, si hablamos de economías plenamente desarrolladas, como los EEUU, donde además, se está protegiendo a una industria sin incentivos a mejorar su productividad, entonces los saldos serán negativos.

La industria automotriz (de por sí, ya quebrada) incurrirá en mayores costos, los consumidores tendrán que pagar mayores precios, la economía crecerá menos, y lo más probable, es que aumente la presión de otros sectores de la economía, que también están sufriendo por la competencia de China.

Lo que es más, EEUU se ha encargado de adoctrinar de manera forzada a casi todos los países del mundo, sobre las bondades del libre comercio, y finalmente, cuando no se ven beneficiados por éste, aplican medidas proteccionistas que siempre le reprochan al resto del mundo.

Las consecuencias de esta medida van más allá de lo económico. Cualquier esperanza para asegurar un acuerdo sobre el cambio climático en Copenhague en diciembre (como sucesor del protocolo de Kioto), necesita una fuerte cooperación entre EEUU y China. También negociar con Corea del Norte y su problema de armas nucleares; y para castigar a Irán con sanciones económicas, que EEUU está pensando plantear para desalentar el programa nuclear iraní.

China tiene poder veto en el consejo de seguridad, así que, la decisión de imponer aranceles a China para defender a unos pocos, no sólo puede ser considerada como un error económico que no va trascender, si no el principio de una guerra económica y, probablemente, más conflictos en Medio Oriente y Asia.

jueves, septiembre 17, 2009

Fórmula para agudizar una crisis

Publicado en Cosa Pública.

Agustín Carstens y Ryutaro Hashimoto (primer ministro de la crisis). Incompetentes.

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La ciencia económica tiene apenas dos siglos de existir, y en el transcurso del tiempo, han surgido distintas corrientes ideológicas que han influido en la forma de estudiar esta disciplina.

Sin importar estas corrientes, tenemos que tener algo muy claro: existe un “core” en el que todos los economistas estamos de acuerdo, ya sean neo-keynesianos, neo-clásicos, monetaristas, ofertistas, ciclo de los negocios, no importa, la política monetaria y fiscal tienen efectos en la economía real en el corto y mediano plazo.

No es cuestión de intervenir o no intervenir, nadie habla de subir o no subir impuestos, es algo que está dado. Todo mundo sabe que cuando un país está en crisis, se debe estimular el crecimiento de la economía.

Es un regla de libro de texto (véase libros de macroeconomía de Samuelson, Mankiw, Parkin o ya de perdida “Economics for Dummies” de Roberts et al), que cuando el ciclo económico está en recesión se bajan los impuestos, se incrementa la oferta monetaria (vía bajas en la tasa de interés) y se incrementa el gasto del gobierno; por el contrario, si el ciclo económico está en auge, es momento de incrementar impuestos y sanar las finanzas públicas.

Sin embargo, hay países que se empeñan en subir los impuestos en medio de las crisis, olvidando todo esto, preocupándose sólo por no endeudarse y tener finanzas públicas sanas. ¡A nadie le importa un carajo eso en este momento!

Quizá, ya adivinaron de qué país estoy hablando, pero no es el único que se le ha ocurrido experimentar con la economía de esta manera.

En los años noventa, Japón entró en recesión por una crisis de desvalorización de sus bienes inmobiliarios (ajá, la crisis actual no es nada nuevo). Al principio de ésta, Japón no aplicó ninguna política expansionista y la economía se contrajo, decreciendo en 1993. En los años siguientes el gobierno japonés decidió incrementar su expansión fiscal, y obtuvo algunos repuntes, con tasas de crecimiento del PIB de hasta 2.46%.

Sin embargo, en 1997 estalló la burbuja financiera del sudeste asiático. Japón se enfrentaba a problemas graves en sus finanzas públicas, su deuda pasó de 3.5 a 10.6% de su PIB, y sólo tenía dos opciones: endeudarse más o subir los impuestos en medio de una crisis.

El gobierno japonés decidió subir el impuesto sobre el consumo 2% y contraer el gasto público del 16.2 al 15.4%, como porcentaje del PIB. Consecuencias: la tasa de desempleo pasó de 4.1 a 4.5% en un mes; quebraron varias instituciones financieras, por lo que la banca que había sido privatizada en los ochentas, tuvo que ser rescatada por el gobierno; y, el PIB cayó de 2.46 a -2.82% (la más grande caída en la historia de Japón, desde la II Guerra Mundial).

Sería injusto culpar sólo a los impuestos y la contracción del gasto público de la gran caída del PIB japonés, el incremento del desempleo y la quiebra de sus bancos. El problema es que, el efecto de contracción de la política fiscal, medida por el indicador fiscal de la OCDE, fue de 1.7%, es decir, las decisiones de política económica, fueron en gran medida las culpables.

El parlamento pidió la renuncia del primer ministro y el nuevo presidente reaccionó rápidamente nacionalizando los bancos e incrementando el gasto público a 22.2% del PIB, política que fue aprobada de inmediato por el parlamento.

Es interesante que actualmente se presente una situación muy similar en México. La principal diferencia entre estos dos países, es que Japón es muy rico, mientras que en México, los resultados de una política similar, podrían tener consecuencias mucho más nefastas.

¿Me pregunto si el Secretario de Hacienda conoce el caso de la economía japonesa? Si no se la enseñaron en Chicago, mínimo tuvo que saber de ésto cuando estuvo en el Fondo Monetario Internacional.

No cabe duda, Hegel tenía razón al decir “(…) la historia nos enseña que no podemos aprender de ella”.

miércoles, septiembre 02, 2009

El Gigante Enfermo

Este es el segundo artículo publicado en el periódico Cosa Pública.
Agradezco a nacho y dogo por su colaboración.


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Los opositores dicen que costará más de dos mil millones de dólares; el Presidente Obama menciona que serán menos de mil millones.

Los conservadores han salido a la calle con pancartas donde se muestran esquemas de una mano roja, haciendo alusión a la intervención del Estado en el sistema de salud. De igual forma, los liberales también han salido a las calles y han hecho propaganda por medio de Internet, lo cual indica que ambos bandos están haciendo todo lo posible para convencer a la mayor parte de la población.

El monstruo tiene muchas caras, muchas manos, muchos ojos, ¿Cuál es la verdadera situación del sistema de salud de los Estados Unidos? ¿De qué se trata la reforma de salud estadounidense?
La situación del sistema de salud en Estados Unidos es única en el mundo, siendo el único país que ha dejado que el mercado se encargué de todos los servicios.

Al ser el país que más invierte en el sector de salud en el mundo (16-18% del PIB), a comparación de otros países desarrollados que invierten alrededor del 8%, EEUU también gasta más que todos los países del mundo en medicinas.

A pesar de esto, su expectativa de vida es de 76 años, mientras que la de Canadá es de 82.

En un país donde el sistema de salud es privado y donde las empresas tienen la obligación de ofrecer seguros médicos a sus trabajadores a cambio de descuentos fiscales, un trabajador promedio siempre se encuentra en la situación de elegir entre un seguro a un gran costo o uno de bajo costo que no cubre todas las enfermedades.

Es común que la póliza no cubra enfermedades riesgosas e incluso las aseguradoras discriminan a personas enfermas. De los 300 millones de norteamericanos, 46 millones no tienen cobertura médica y 25 no tienen cobertura adecuada.

Actualmente EEUU cuenta con dos programas de salud pública. El primero de ellos es Medicare, que ayuda a jubilados y discapacitados, prestando sus servicios de salud y brindando medicinas a 60 millones de personas.

El segundo es Medicaid, que ayuda a indigentes y cuenta con 40 millones de afiliados. Aún con estos programas, la asistencia no cubre la totalidad de los costos asociados al padecimiento y en algunas ocasiones se cobra una cuota extra al afiliado.

El objetivo de la reforma en el sistema de salud propuesta por el Presidente Obama, es brindar una mayor cobertura, es decir, llegar a esos hogares donde habitan personas que no han sido aseguradas por no tener trabajo, ser indigentes o por no contar con los requisitos que piden las aseguradoras.

Esta misma reforma obliga a no discriminar a personas enfermas y a cubrir la totalidad de las enfermedades, razón suficiente para que las grandes aseguradoras apoyen fuertemente el movimiento republicano que busca rechazarla.

Asimismo, se pretende que al existir un nuevo competidor en el mercado de seguros (en este caso el gobierno), los precios tan elevados de las aseguradoras tiendan a bajar.

La opción pública, entendida como subsidios directos o la creación de hospitales estatales, no es exactamente como la están divulgando los republicanos. A diferencia de sistemas como el de México y el Reino Unido, el Estado no contará con sus propios hospitales.

La propuesta es un sistema mixto parecido al canadiense donde el Estado organizará cooperativas médicas o proveerá el seguro para que la iniciativa privada proporcione los servicios de salud.

El resultado es la eliminación de problemas típicos de sistemas de salud totalmente estatizados, como por ejemplo tener que esperar hasta dos años para obtener receta médica cuando no se requiere intervención quirúrgica.

No cabe duda que esta reforma ha creado revuelo en EEUU. El grupo conservador se opone a que el Estado intervenga en las decisiones de los ciudadanos, sirviendo solamente como estandarte ideológico, cuando existe un sinfín de intereses privados como los de las grandes aseguradoras, que hacen Lobby con los principales opositores y financian la campaña anti-reforma.

Recordando que esta campaña ya fue rechazada en 1934, 1944 y en 1945 en plena bonanza del Estado benefactor, por las mismas razones ideológicas y los mismos intereses, la pregunta obligada es: ¿Será capaz Obama de sacar adelante esta reforma?

Si la situación se pone “fea”, Obama tendría que recurrir a la “reconciliación”, que es lo que en México llamamos “mayoritear”.

La reconciliación consiste en aprobar un proyecto de ley muy controversial, con el 51% de los votos del congreso y no con el 60%. Utilizándolo como último recurso y tomando en cuenta que existe una mayoría demócrata en el Congreso, la reforma sería aprobada.

Los mexicanos debemos estar pendientes de lo que ocurra, ya que la reforma en el sistema de salud de Estados Unidos es un preámbulo para la reforma migratoria. Ya lo dijo Obama: “Primero la salud, luego lo energético y al final la reforma migratoria”.

Si Obama recurre al recurso de la reconciliación, las futuras negociaciones entre republicanos y demócratas se verán bastante mermadas, lo que dificultaría la aprobación de una reforma migratoria en los años venideros.

martes, agosto 18, 2009

Secretario de Hacienda: tecnocracia estúpida

El mundo ha empezado a dar muestras de recuperación. Ayer el ministro de economía de Japón dio a conocer la cifra de que la economía había crecido 3.7% en el segundo trimestre. También Francia y Alemania han dado muestras de recuperación y los Estados Unidos han desacelerado su caída a -0.3%. Sin embargo la economía de México ha registrado una caída histórica durante este mismo periodo (-11% ¡anualizada!).

Se puede argumentar que la economía japonesa había estado en recesión durante muchos periodos, lo cual es verdad, sin embargo, en estos tiempos de crisis, los demás países que han dado muestras de recuperación y esto debido a que han aplicado planes de contingencia para hacer frente a la crisis. Incluso los países de América Latina han implementado distintas políticas que permitirán recuperarse más rápidamente, por lo que se espera que Brasil y Argentina caigan sólo en 1.1% y 1.5% respectivamente.

Por otro lado México es la economía que tendrá el peor desempeño de América y no sólo eso, ¡será la segunda peor del MUNDO! La pregunta es ¿Qué política económica se debe aplicar para hacer frente a una crisis? La respuesta de la mayoría de países fue fomentar el incremento del consumo, es decir, incrementar la demanda.

La crisis económica es un problema de demanda. Los precios del petróleo y otros energéticos quizá presionaron a la oferta en un principio al elevar los costos de la empresa, pero ahora que los precios del petróleo han caído, lo que hace falta es reactivar la demanda para que la economía vuelva a crecer sin riesgos de inflación o calentamiento (ya que se está operando por debajo de la capacidad). La política económica de algunos países ha consistido en incrementar crédito al consumo (Japón), bajar la tasa de interés e incrementar la ayuda social (Europa), sobre todo, financiado por un incremento del gasto del gobierno. Es algo natural, es una política anti-cíclica que viene descrita hasta en un libro de economía para principiantes.

Sin embargo, ¿cuál fue la respuesta de hacienda en México? Restringir más el gasto público (hizo recortes hasta en educación) E INCREMENTAR LOS IMPUESTOS. ¿WTF? ¿Es en serio? Al incrementar los impuestos, está incrementando el costo de las empresas (sobre todo de PyMES), lo cual hace que la oferta disminuya, lo que presiona a que haya recortes de personal, un mayor número de desempleo y por lo tanto una disminución en el consumo de las personas que ya no tendrán trabajo. ESTA AFECTANDO NEGATIVAMENTE EL DESEMPEÑO DE LA ECONOMÍA. Y no sólo eso, ni siquiera está buscando gastar más para reactivar el consumo de pérdida por la vía del gobierno, si no que va a recortar el gasto lo máximo posible.

Bajo ciertas circunstancias es entendible querer defender las finanzas públicas igual a cero, es entendible no querer endeudarse, ¡PERO NO EN MOMENTO DE CRISIS! La prioridad ahorita es sacar al país de la crisis que puede originar inestabilidad social, que puede provocar la caída de más mexicanos en la pobreza, que va destruir a la clase media que es el motor político en México y además afecta incluso los intereses de los empresarios más ricos del país. NADIE GANA.

El gobierno debe cobrar impuestos, dejar de gastar y aplicar políticas de austeridad en épocas de crecimiento y bonanza económica, cuando el mercado es capaz de hacerlo sólo, sin ayuda de nadie. Pero ahorita que el mercado está enfermo, el gobierno tiene que actuar, endeudarse y cobrar esa deuda una vez que hayamos salido del bache.

No sé que enseñan en la Universidad de Chicago señor Secretario, quizá muchas matemáticas, quizá muchos modelos teóricos, pero estoy seguro que no enseñan SENTIDO COMÚN.