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viernes, mayo 23, 2008

Amor espontáneo

¿Existe el amor a primera vista? Quizá, pero de lo que estoy seguro es que existe el amor espontáneo, repentino, sin explicaciones, a la vuelta de la esquina, en una ventana, en una lluvia en verano, afuera de un Oxxo, en un bar de Coyoacán, en una banca de un parque o en una sala de cine.

¿Cómo se de su existencia? Bueno, tengo tres historias que contarles:

Cuestiones matemáticas

Tenían tres horas y media discutiendo en un cubículo. Martin insistía que para resolver la maximización del periodo intertemporal tenían que hacer una transformación trigonométrica y así los números imaginarios tendrían sentido, posteriormente esto les daría una relación cíclica entre las variables explicativas y la variable dependiente. Arcadia pensaba que eso no era necesario, que la solución vendría si se trabaja más el algebra y mediante un “truco” lograban eliminar los números imaginarios.

Los grandes ojos de Arcadia detrás de sus lentes negros daban una mirada de reproche a Martin. Martin movió su mano para indicar que estaba correcto análisis cíclico y golpeo accidentalmente con su codo la cara de Arcadia y sus lentes cayeron al suelo alfombrado del cubículo. Martín se disculpó ampliamente y sonrojado recogió los lentes y se los puso delicadamente a Arcadia y mientras la mirada de ella cambió. Los dedos de Martin acariciaron levemente su oreja y luego su boca, ella lamió delicadamente su dedo. Martin se acercó más y se besaron lentamente.

Amor microbus

Uka tenía esperando 10 minutos a que pasara su camión. Se hacía tarde, muy tarde y no podría llegar a su clase de historia a tiempo. De pronto vio a la mujer más hermosa que ha visto en toda su vida, iluminada por las pocas luces que se cuelan entre las nubes, cabello ondulado y largo, piel blanca y ojos verdes. La niña le regaló una mirada y sonrió coquetamente y se paró a su lado a esperar el camión.

Uka no decía nada, estaba en silencio mirándola y simulaba estar viendo hacia otra parte, pero ella tenía una mirada insistente en sus ojos, que no lo dejaban respirar normalmente. De pronto pasó un camión y ella subió; Uka sintió que su respiración se detenía cuando la vio desaparecer y luego reaparecer en la ventana, donde ella agitó la mano diciendo adiós con un gesto de tristeza. De pronto comprendió: la mujer de su vida se iba, la mujer que siempre había amado pero que todavía no había conocido.

Uka corrió a toda velocidad tras el microbus, sin recordar sus clases, el tráfico, el peligro, etc. Nada importaba, sólo alcanzarla, pero se preguntó si ella sentiría lo mismo o sólo fue una ilusión. ¿Coincidirá? ¿Existen probabilidades en un gran mundo como este para que dos almas se encuentren y sepan que son hechas para estar siempre juntas? El aire se empieza a terminar en sus pulmones, y el camión hace una parada a 25 metros de él y de pronto ve que su mujer, su musa, baja y corre hacia él.

Sexo, sexo, sexo y amor

Tenían varias semanas haciendo el amor constantemente, insaciables, donde podían, cuando podían. Unas veces lograron hacerlo entre los pasillos de la biblioteca, en la cocina, en el metro, y muchos otros lugares poco comunes. Su conexión era genial, pero ambos habían acordado: No amor por favor. Era el buen acuerdo de dejar los instintos más profundos actuar, pero su mente controlaba cualquier situación de apegamiento que pudiera surgir. Hasta que un día, de pronto, sin avisar, se enamoraron. Él temía decirle por que eso rompería el acuerdo que tenían y ella se alejaría. Ella temía decirle por las mismas razones y ambos jugaban a que no se amaban. Sin embargo, el sexo era diferente, y ambos lo notaban, sin embargo jamás pasó por su cabeza pensar que era por que había amor en el acto.

Una hermosa noche sin luna, platicaron y hablaron de sus vidas, se contaron muchas cosas, y rieron de chistes tontos. Ambos se quedaron dormidos totalmente satisfechos y sin darse cuenta de que algo había faltado: el sexo. Despertaron felices, descansados, tomaron café, se bañaron juntos y comieron pan tostado, sin embargo, algo había faltado: el sexo.

Ese día fueron al cine, compraron palomitas y nachos con queso, disfrutaron la película, rieron, se abrazaron y besaron, sin embargo algo había faltado… si sí el SEXO. Esa noche, después de haber estado casi 24 horas juntos sin sexo, ella lo notó primero y se estremeció, después el notó su mirada y en segundo también entendió: juntos, felices, satisfechos y sin sexo. Él se acercó a ella y al mismo tiempo dijeron: “creo que te amo”. Ambos se rieron por largo tiempo felices, enamorados, tontos, etc. Después… tuvieron mucho mucho SEXO.

domingo, febrero 24, 2008

Harry Potter y el secreto prohibido


Ron se había ido. Habían pasado meses sin saber nada sobre él, y aunque Harry y Hermione apenas mencionaban el tema, el sabía que a Hermione todavía le importaba porque a veces la observaba sin que ella se diera cuenta y tenía la mirada perdida. Por supuesto también podría ser que estaba pensando en Voldemort y los Horrocruxes en vez de Ron.

Era tarde y Harry estaba aburrido de montar guardia fuera del campamento. El frío se volvía más intenso conforme se acercaba diciembre, cansado decidió entrar un rato a la tienda por una cerveza de mantequilla que se había robado Hermione cuando acamparon cerca de un pueblo semi-mágico. Cuando entró descubrió a Hermione desvistiéndose para ponerse la pijama: ambas miradas se encontraron y Harry volvió su mirada inmediatamente hacia otro lugar ruborizado “Perdón Hermione yo…” “Descuida” fue la respuesta. Harry nunca había visto a Hermione en ropa interior, a pesar de que era la única persona que veía en los últimos meses y que en varias ocasiones, empujados por el frío habían tenido que dormir muy juntos, enroscados el uno con el otro en la misma cama.

“¿Ya puedo ver?” Preguntó Harry, aún un poco avergonzado y con la imagen de Hermione bien fija en su mente: Hermione era muy atractiva, jamás se había percatado de eso, sería acaso por que Ron… de pronto recordó a Ron y se avergonzó de si mismo y sus pensamientos.

“Claro Harry, hahaha, no hay problema en serio” Harry se volvió a verla, llevaba una cola esponjada, la cara limpia, su pijama de conejos, y estaba sonriéndole. Harry volvió a pensar que era realmente muy bonita, y luego movió la mano como para alejar esos pensamientos diciendo “Si, perdón… estaba cansado de estar afuera y decidí entrar un rato por una cerveza de mantequilla” “Lo siento Harry ya no tengo, me tomé la última ayer” y al ver la cara de decepción de Harry inmediatamente agregó “¿Pero no quieres algo un poco más fuerte?”. Harry abrió los ojos y dijo “¿Qué?” “Si si, tengo whisky de fuego, también lo guardé hace mucho, no quería usarlo, pero hace mucho frío, estoy cansada y creo que nos hará bien tomarnos este día para olvidarnos de todo esto” dijo Hermione con una sonrisa y sacando de su bolso de cuentas una botella grande que obviamente no cabría si su bolso no fuera mágico.

Harry asintió feliz, realmente necesitaba un momento de relajación. Abrieron el whisky de fuego y comenzaron a beber. La plática cambió totalmente, Harry nunca había hablado con Hermione de cuando los dos eran chicos que vivían entre muggles, así que la plática se extendió mucho. Hermione le contó de su familia, de lo sorprendidos que habían estado cuando descubrieron que ella era una bruja, también de cuando había regresado y había visto a sus ex amigos.

Conforme fue entrando la noche ambos se pusieron más alegres, el alcohol estaba teniendo efecto, y a Harry le resultaba muy grata la compañía de Hermione, realmente se sentía agradecido de que ella no lo hubiera abandonado también. Por otra parte Hermione se veía también bien feliz, riendo, contando chistes, etc.

Ya muy entrada la noche, Harry se sentía muy cansado así que propuso irse a dormir. Como ya habían dormido varias veces juntos, fue demasiado natural acostarse juntos en la misma cama. En cuanto Hermione se acostó, lo abrazó y se recostó en su pecho. Harry sintió el mechón de cabello de Hermione en su cara, y le llegó su olor a fresas. Era increíble que a pesar de estar acampando en medio de un bosque, Hermione tuviera tiempo para oler muy bien, mientras que Harry seguramente emanaba un olor nada atractivo.

Harry comenzó a revolverle lentamente la cola esponjosa con sus dedos, mientras se quitó los lentes con su otra mano. Miró hacia la cama de arriba, todavía se movía un poco el mundo a su alrededor por el efecto del alcohol. De pronto sintió la calida mano de Hermione entrar por debajo de su camiseta y moverse en su estomago lentamente, como una suave caricia. El corazón de Harry comenzó a latir fuertemente, hacía mucho desde la última vez que estuvo con alguien, y sintió el cuerpo de Hermione sobre el de él y un calor subió por todo su cuerpo, al mismo tiempo que se repetía “No, no, esto no esta bien, no, no, debo simplemente dormir”. Pero no era nada fácil, sentir a Hermione tan cerca; y de pronto ella hizo un movimiento suave de su cabeza, sin acercarse suficiente, su cara quedó justo frente a la de él, tenía los ojos cerrados y a pesar de la obscuridad pudo ver sus labios húmedos frente a los de él y sentir su respiración pausada con olor a fresas.

“¿Lo hago?” Se preguntaba Harry; con el corazón latiéndole a velocidades increíbles se acercó lentamente y la besó: ella correspondió a su beso cálidamente, y Harry sintió húmedo, caliente y un sabor excelente, sin pensarlo ya tenía una erección y abrazó más fuertemente a Hermione. Comenzó a bajar su mano por su espalda hasta tocar su cadera y la apretó suavemente. Hermione soltó un pequeño gemido y correspondió a esto subiendo primero la mano lentamente por el pecho y luego bajándola lentamente hasta que tocó con suavidad la parte más tensa del cuerpo de Harry. Harry se excitó mucho, había una sensación de prohibido que hacía que su cuerpo latiera fuertemente y el calor que generaban ambos cuerpos era mil veces mayor que cualquier fuego azul que Hermione pudiera generar con su varita.

El beso se volvió más violento, y Harry exploró también varias partes del cuerpo de Hermione, se besaron en donde pudieron, se desnudaron poco a poco sin sentir el menor frío. Sin decir una palabra, la noche se lleno sólo de respiraciones agitadas, gemidos, movimientos bruscos y suaves, a veces ella llevando el control, aunque la mayor parte del tiempo Harry lo hacía. Cuando el acto terminó, unos minutos después, como recargados por magia, volvieron las caricias y la excitación, y las respiraciones aceleradas, y volvían a hacerlo con mayor excitación y rapidez; hasta que después de la tercera vez, Hermione se quedó profundamente dormida y Harry tardó unos minutos maravillado, olvidado de los Horrocruxes, pensando en lo genial que la noche había sido.

Cuando despertó Hermione seguía dormida desnuda a su lado. Un sentimiento de culpa cruzó su cabeza, recordó la cara de Ron. ¿Qué haría ahora? Aunque no se arrepentía, había amado esa noche, pero sabía que había actuado mal. Hermione despertó y lo miró con una sonrisa, se paró desnuda y se comenzó a vestir lentamente “Tenemos que movernos” Harry comprobó que el cuerpo de Hermione era sumamente atractivo con o sin alcohol. “Muy bien” dijo Harry.

Movieron todo en silencio, empacaron, se tomaron de la mano y desaparecieron juntos.

Llegada la tarde Harry no pudo evitar tratar de hablar con ella: “Hermione yo…” Hermione no lo dejó terminar “Esta bien Harry, no te preocupes, te prometo que jamás diré una palabra” Harry la miró y un sentimiento de libertad brotó en su pecho “Yo tampoco lo haré”. Se acercó lentamente a ella y le dio un beso suave y cariñoso que ella correspondió de la misma manera. “Bueno voy a leer un poco” dijo ella y Harry salió al exterior a montar guardia, sus pensamientos volaban, recordó Godric’s Hollow, y pensó que era buena idea pedirle a Hermione más tarde, si podían ir.