sábado, mayo 22, 2004

Me ha dado por escribir otra vez. Quizá es la nostalgia olvidada de hace mucho tiempo atrás. O el encuentro lejano con aquella vida que fui dejando a pedazos, como un leproso, despojando la carne de mi cuerpo lentamente.
Finalmente he decidido volver a las andadas, ya que nadie me lee y es costumbre mía hablar conmigo mismo, aunque parezca loco, de hecho es muy probable que lo este, pues no me queda de otra que seguirme a mi mismo el jueguito.
Y la semana pasada fui a ver Troya, la película esa nueva que esta basada en la iliada y la verdad que si esta buena, me dejo emocionado, sale uno creyéndose Aquiles de la película.
La verdad es que fuera mejor vivir en esa época, a pesar la barbarie y sus defectos, la vida era más honorable. (No es que me importe el honor, nunca he tenido).
Nos vemos mañana…

lunes, marzo 29, 2004

En el horizonte apenas se distingue la luna bajando. Esta a punto de tocar las tierras nevadas con su grandeza. Se puede escuchar entre las sombras los aullidos de los lobos blancos. Entre la nieve asoma la cabeza una pequeña criatura nocturna. Las montañas nevadas, solitarias y llenas de misticismo. En otros tiempos una gran ciudad posó entre ellas, una ciudad de grandeza y de conocimiento. Solo nos queda un vestigio de la grandeza tecnológica. Un imperio del pasado, destruido por motivos inciertos. Quizá su misma grandeza se sobrepasó a si misma. Su tecnología, sugiere tanta delicadeza y profesa, que se confunden como dioses ante los demás pueblos miserables e ignorantes de la tierra…

domingo, marzo 28, 2004

Esta página no ha
muerto, es solo que, le he dado prioridad a otras cosas. La cuestión es que
seguimos aquí, tratando de descifrar que es lo que pasa.


Hace
tiempo, cuando todavía no existía Roma, ni tampoco las pirámides de Egipto,
existió un camino de piedra, donde había pasto, moho y bichos. Por ahí, pasaba
un jovencito de unos 20 años todos los días. En sus manos llevaba un arpa
dorada. Siempre pasaba por ese camino y se detenía justo en la mitad, puesto que
ahí se encontraba una roca en la que se sentaba y empezaba a tocar el arpa. El
sol salía de entre las nubes y le dedicaba una sonrisa a nuestro personaje.
Después de varios años apareció el desencanto y, se dio cuenta de que la roca no
era tan buena como creía; era áspera e incomodaba bastante si se pasaba más de
10 minutos sobre ella. Así, nuestro joven amigo, poco a poco dejo de tocar cada
vez que pasaba, hasta que finalmente, ignoró a la roca del camino. Sin embargo,
siempre adoró a su arpa.


FIN



lunes, marzo 15, 2004

domingo, febrero 29, 2004

Por fin he terminado la ardua tarea que tanto tiempo me quito; y a pesar de todas las dificultades y de lo tanto que odie haberme involucrado en la cuestión los resultados han sido bastante satisfactorios. Creo que he aprendido varias lecciones. Por otra parte creo que tengo que quitarme algunas debilidades que he redescubierto. Bien. Bonita tarde SIN NADA QUE HACER. :)

sábado, febrero 21, 2004

Y no. No sé quien eres.
Que tal!? Hace mucho que deje abandonado este sitio. Quizá porque mi vida se ha llenado de ocupaciones innecesarias. Pero hay que volver a la batalla, sobre todo cuando hay tanto que decir. Ahora por lo pronto le sedo la palabra al silencio.