lunes, septiembre 25, 2006

¡Odio Micro!

O intimidado por un tal Mas-Colell

A mi me encanta la economía y soy economista. Desde que decidí estudiar más economía que otras cosas en la vida, siempre había encontrado sumamente interesante la manera ingeniosa en que los economistas, en base a mucha intuición y algo de matemáticas, pretendían resolver problemas desde optimización hasta de desarrollo social. Yo siempre me he inclinado más por el desarrollo y los grandes agregados de la economía, por lo que siempre he preferido con mucho la macroeconomía. Aún así, la microeconomía, también me gustaba y se me hacía atrayente, hasta cómica y divertida, hasta que conocí el libro de un tal Mas-Colell.

No sé si alguien de ustedes haya osado leer ese libro y no se haya podido intimidar en la primera página, pero la verdad es que yo no puedo leer 1 hora seguida sin que me duela la cabeza y empiece a tener sueños despierto. Primero el tipo se cree el muy matemático (de hecho es el mejor microeconomista según dicen), pero es tan riguroso que hasta se te olvida que estas hablando de un consumidor y de bienes. Para que vean que no estoy inventando ahí les va una cita textual:

Suppose that X = {x,y,z} and B = {{x,y}, {x,y,z}}. One possible choice structure is (B, C1(.)), where the choice rule C1(.) is: C1({x.y}) = {x} and C1({x,y,z}) = {x}. In this case, we see x chosen no matter what budget the decision maker faces.

Esa mamada de arriba significa que si tienes manzana, plátano o pera, un consumidor escoge uno de los tres. Es todo. El ejemplo que copie esta fácil, si eres un matemático bien chingón te vas a quedar: Ay que facilito que llorón, pero no mames, ¡me caes gordo matemático! Porque las cosas se pueden decir más simples. En si todo el maldito libro esta plagado de estos ejemplitos, y no lees a gusto, se te olvida por completo que estas hablando de gente que compra chicles en la tienda por estar quebrandote la cabeza con sus simbolitos raros y abstractos.

Este post es solo para expresar el odio de la microeconomía de Mas-Colell.

lunes, septiembre 18, 2006

Los terroristas


Marina: Ahora si, vamos a poder volar todo este edificio.
Marcos: Si, malditos capitalistas, apúrale Marina, nada más nos faltan dos pinches bombas.
Marina: Daremos una lección a esos cerdos, revolución o muerte.
Sujeto 1: YA NOS CACHARON VAMONOS A LA CHINGADA!!!
Sujeto 2: Córranle, ahí vienen los Federales.
Marcos: No mames, ya Marina.
Marina: no… todavía faltan estas dos bombas, ya casi las termino.
Marcos: Nooo vámonos ya Marina, nos van a agarrar, nos van a matar, nos andan buscando porque volamos el bancomer.
Marina: espera…
Marcos: … … … ya oigo pasos.
Marina: ya casi… falta otra y ya.
Marcos: no mames marina, nos van a agarrar, ahuevo que nos matan estos cabrones wachos.
Marina: no, espérate tantito.
Marcos: vamos a valer madre Marina.
Marina: ya casi termino.
Marina: listo, vamonos
Altavoz: atención, están rodeados no traten de escapar.
Marcos: como chingados no… por aquí Marina, hay una ventana.
Marina: madres, ya valimos, estamos rodeados.
Marcos: no, todavía no, hay que bajar por las escaleras… y nos escondemos atrás de ese contenedor de basura…
Soldado: allá van
Balazos… pum pum pum tiiiu tiuu plim
Marcos: no mames casi nos dan agachate Marina, por aca…
Marina: tengo mucho miedo…
Marcos: aguanta, detona esa madre para distraerlos, ya estamos lejos.
Marina: seguro?
Marcos: siiiii, dale dale…
Marina: va…
Detonación: ppppppppppppppppuuuuujjjjjjjjjjjjjjmmmmmmmmmmmmmmmmm
Marcos: no veo nada…
Marina: ni yo hay puro humo…
Marcos: agáchate, hay que escondernos atrás de esta onda…
Soldados: míralos, aquí están agachaditos y abrazaditos, pinches vagos comunistas ya valieron madre.
Marina: no…
Marcos: no digas nada marina…
Marina: abrázame…
Marcos: te amaré siempre Marina… y nunca te dejaré de abrazar.
Soldados: míralos que bonitos, pinches cabrones… chángatelos pareja.
Balazos… lamentos… sangre y polvo.

viernes, septiembre 15, 2006

Los Nagas III

Warning: contenido 100% fantástico
Texto pertenenciente a Las guerras del algodón de azúcar®
Nota: si quiere comprender bien, se sugiere leer post anteriores.
Había pasado un buen tiempo desde la última vez que los nagas habían visto a su líder Nimbus. Rik, Merc y Luppy lo recordaban sentados junto al río, viendo como muchos niños nagas jugaban al “patinaje instantáneo” en el río. El juego era sencillo, los niños congelaban el agua bajo su cola y tenían que congelar cada centímetro por que se fueran a deslizar. Había otros que trataban de descongelar el hielo de sus amigos para que estos cayeran al agua, los que iban cayendo perdían y el último en quedar sobre un pedazo de hielo ganaba el juego.
Hacia muchos años desde que Merc jugó con Rik a “patinaje instantáneo”, en esos tiempos Luppy todavía no llegaba de la provincia, pero Rik y Merc se conocían desde toda la vida, Merc recordaba que Rik y él, habían vivido siempre en la capital. Se conocieron precisamente jugando en ese mismo río, Rik molestaba a otros niños, ya que siempre había sido mucho más grande y fuerte.
- … este es mi río y si quiero lo evaporó al instante, así que vamos a seguir mis reglas les guste o no – Rik veía amenazante a los otros niños nagas que no se atrevían a responderle.
Merc se acercaba al río y no ponía atención a Rik en absoluto, se metió en el agua fresca e hizo algo de vapor que provocó el calor su magia natural que lo rodeaba siempre.
Rik volteó sorprendido para ver al pequeño naga hermafrodita que había ignorado su orden por completo: - Hey tú forastero, que no escuchaste que este es mi río, ¿por qué te metes sin mi permiso?... – Ese recuerdo congeló de pronto a Merc, ¿acaso Rik le había dicho forastero?, ¿Por qué no podía recordar una vida antes de vivir en la capital?
- Oye Rik, ¿tú recuerdas cuando llegué a vivir a Sakiki? – preguntó Merc tratando de captar la mirada de Rik.
Rik estaba ensimismado viendo a los niños jugar y Luppy miró a Merc: - ¿Qué no naciste aquí? – No lo sé, acabo de recordar algo… – contestó Merc sin quitar la mirada de Rik. Se levanto y rozó la espalda de Rik con su cola, Rik le dirigió una mirada irritada: - ¿qué pasa Merc? Merc tenía la mirada un poco pérdida y comenzó balbuceando: - ¿tú recuerdas cuando llegué por primera vez a Sakiki? - ¿QUÉ? – respondió Rik otra vez irritado. – ¿Qué si recuerdas cuando llegué a vivir a Sakiki?
Rik miró a Merc con extrañesa y tardó un momento en contestar, pensó un tiempo, tiró de su cuerno hacia abajo un par de veces, hasta que finalmente dijo: -¿qué no tú siempre has vivido aquí? Merc volvió su mirada al río y contesto: - Recuerdo cuando llegué a este río y tú como siempre querías imponer tus reglas. Yo entré justamente por donde están esas rocas, e inevitablemente hice un poco de vapor que llamó tu atención, y tú me llamaste forastero, ¿acaso no lo recuerdas?
Rik frunció el seño – No, no, no. No me acuerdo. Me acuerdo que nos conocimos aquí, pero es todo. Terminando su frase se volteó a ver de nuevo a los niños que jugaban en el río.
Merc ya no quiso insistir en el tema. Era un recuerdo muy viejo, quizá realmente nunca había pasado, porque el recordaba perfectamente que siempre había vivido en Sakiki, solo, con su padre. Su madre había muerto cuando el había nacido, sin embargo, su padre, a pesar de ser un naga hombre, lo había cuidado siempre muy bien.
Sus pensamientos se vieron interrumpidos por la voz de Rik: - he estado yendo a la frontera – ¿uh? – alcanzó a decir Merc sin pensar. -¿Rikky eso es peligroso no crees?, habías dicho que ya no volverías a ir – dijo Luppy con su voz melodiosa. Hasta ese momento Merc entendió bien lo que había dicho Rik: - ¡RIK! Habías dicho que ya no volverías a ir a la frontera, no recuerdas que tuviste problemas hace unos meses por eso.
- ¿El pequeño Rikky ha regresado a la frontera?, este nuevo gobierno es menos considerado con aquellos que van a vivir entre esos salvajes – un naga hombre, con cola negra y cuervo azulado se acercó a ellos, al terminar su frase miro despectivamente a Luppy. – ¡Que te pasa! ¿Por qué miras así a Luppy? – Rik se abalanzó sobre él y lo empujó con tal fuerza que el naga negro quedo boca arriba en el pasto, este se levantó sobresaltado y retrocedió con rapidez: - ¡YA SABES PORQUE LO DIGO, ELLA NACIÓ ENTRE HUMANOS¡ - Vete de aquí Retrevus, no eres bienvenido – dijo Merc con una mirada seria y serena. – Es una ciudad libre ¿no?, aparte el pequeño Rikky esta exponiendo nuevamente al gran reino de Sakiki, aunque esos salvajes seres no mágicos deberían de haberse extinguido hace mucho tiempo y una guerra con ellos sería una buena oportunidad para imponer a la raza más fuerte ¿no? – Luppy no vivía entre HUMANOS, vivió cerca de la frontera y los humanos no son unos salvajes – dijo Rik amenazante.
Retrevus lo miró sorprendido: - ¿tú también vas a defender a los humanos como esa traidora? Esta vez fue Merc el que se acercó en un segundo a Retrevus y lo tomo de los cuernos y lo levanto un poco: - Escúchame extremista, gracias a la familia de Luppy, que conocen a los humanos como todo naga debería de conocerlos, se ha mantenido la paz con ellos, mejor lárgate de aquí antes de que te calcine los cuernos – de las manos de Merc salía un resplandor rojo y había algo de humo emanando de los torcidos cuernos de Retrevus – Suéltame – chilló éste. Merc lo soltó y Retrevus salio reptando, alejándose rápidamente.
- Y ahora, ¿Qué pasó Rik? ¿Por qué volviste a la frontera y porque ahora defiendes a los humanos, cuando antes los odiabas? Rik miró a Luppy y a Merc sintiéndose acosado por las miradas de ambos.
- Les contaré todo, pero no aquí hay mucha gente…

jueves, septiembre 07, 2006

Realidad sanguinaria

Te amo tanto que quiero que tú me mates...
Quiero sentir poco a poco un dolor en el vientre y como corre sangre entre mis piernas. Quiero sentir como me desvanezco poco a poco a tu lado… suavemente…
Quiero que mi último aliento se convierta para siempre en tus suspiros,
Quiero que mientras mi sangre rodea a mi cuerpo y plantea mi umbral a la muerte,
Todas las cosas que te dije queden olvidadas y enterradas junto conmigo.
Quiero purificarme con dolor y tus caricias al mismo tiempo,
Quiero desfallecer, y decirle adiós a todo los errores…
Quiero que mi ultimo aliento se lleve una buena parte de tu perfume, que la imagen que quede graba en mi pupila sean tus ojos, que el calor de tus manos rodeen mi cuello y sentir el peso de tu cuerpo sobre el mío.
Quiero que mi ultimo sabor sea el sabor de tu boca, de tus labios, quiero morir lentamente en tus brazos, rodeados de nada, donde la sangre pinte de rojo todo el amor que te tengo, quiero morir… quiero desvanecerme en la saliva de un ultimo beso.

***

Por los senderos de la vida, he conocido y desconocido, he buscado siempre lo que me parece más verdadero, lo que llena mi espíritu, mi alma y mi cuerpo, lo que siempre esta y no lo notas. Cada momento que ha pasado en mi vida he tenido un destino marcado, una pauta, una armonía, un camino que seguir y terminar.

A veces extraño… me parte el alma, me duele los ojos de tanto leer /// ¿cómo puede ser divertido? /// ¿Cómo puedo prever? /// Es momento de pararse, es momento de detenerse, de sentir la lluvia helada resbalando por mi frente, de volver un poco al pasado y analizar el futuro, ver el camino que he trazado con crayolas color rojo.

¿Hacia donde van esas nubes papá? ¿Papá porqué si existe dios se murió el blacky? ¿Papá que es la muerte? ¿Dios es la muerte? /// dolor /// La burbuja del tiempo puede estallar en de un segundo a otro /// dolor, sufrimiento, empatía forzada /// el tiempo, ¿siempre esta ahí?, ¿nos va a perseguir eternamente?, - No solo hasta que te mueras /// arg.

¿Y qué? Sabes integrar y sacar la derivada direccional, ¿y qué? … ¿cambiará el mundo el día que te mueras? /// para alguien si /// esquizofrenia /// no no no, esto es algo conmigo mismo.

lunes, septiembre 04, 2006

Mazapán*

La vida es como un mazapán. Es frágil y dulce. Si la presionas mucho todo se puede desmoronar, y se pierde la forma original. Aún así, es humano romper el mazapán y rescatar con mucho cuidado cada pequeño fragmento, que al final, será nuestra dulce recompensa.

*Idea diseñada en conjunto con berthalicia.

domingo, agosto 13, 2006

Papelitos azules

El sábado fui a un café y me contaron un cuento que más o menos va como sigue:

Martín era un niño de 9 años, y como cualquier niño de esa edad le gustaban las Tortugas Ninjas, los Thundercats, el Mario Bros 3, etc. (si es un niño de finales de los noventas como yo). El era muy feliz, hasta que un día, de súbito, dejo de impórtale que Destructor tuviera secuestrado a Splinter en el centro de la Tierra; tampoco le importaba en absoluto que Munra “el inmoral”, tuviera un nuevo plan para conquistar por completo el tercer planeta; y ya no le importaba que su hermanito menor hubiera descompuesto el botón “A” del control del Nintendo.

Lo único que le importaba a Martín era María. María era una niña chaparrita, con trencitas y morenita. Y desde que Martín conoció María, sintió que solo tenía vida para poder contemplarla en el receso comiéndose un hielito o unas papitas con chamoy. Si a tú edad resulta difícil decirle a alguien que lo amas y no tienes idea de cómo expresar todos esos sentimientos tan intensos, imagínate lo difícil que era para Martín, que tenía 9 años, y su mundo se reducía a las caricaturas y el Nintendo.

Total que un día Martín se animó a acercársele a María y le dijo: María yo te quiero dar algo. Puso su puño cerrado sobre la mano abierta de María, soltó lo que quería darle y salió corriendo. ¿Qué crees que era? Pues si, un papelito azul. María lo vio y sin darle importancia lo guardo en su mochila.

La semana siguiente, Martín llego y repitió lo mismo que la semana anterior pero esta vez le dio 2 papelitos. Y así pasaron muchos meses, y todas las semanas le iba dando más papelitos azules: 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256, etc. Hasta que llegó el momento que María tenía papelitos azules por todos lados, abría su cuaderno de sociales y había papelitos azules, abría su cajón para jugar a las Barbies y había papelitos azules.

Ya se acercaba el día de la semana en que Martín llegaba con sus papelitos, María no llevaba la cuenta pero vio que venia con una súper bolsa llena de papelitos, María ya estaba bien harta de tantos papelitos azules y cuando Martín llegó con su speech tradicional: María yo te… - fue interrumpido por un zarandeo de María que le reclamaba: ¿Porqué me das papelitos? ¿Porqué a mi? ¿Qué te hice? ¿Quién eres tú para hacerme esto? Entonces Martín se soltó miro al suelo durante un minuto, volvió su mirada hacia María y le dijo con voz temblorosa: María, yo soy el hombre que te ama tanto que es capaz de regalarte todo el cielo en pedacitos.

Fin.

sábado, agosto 12, 2006

Japonesas rockeras

Ayer andaba en el colegio peleándome con el maldito poli de la entrada porque no me dejaba pasar (perdí mi credencial hace 2 días). Terminé amenazándolo y diciéndole que lo iba a reportar con mi coordinador académico y ya me dejo entrar, pero estaba bien enojado, así que antes de ponerme a estudiar decidí comenzar a merodear por la biblioteca. Normalmente los economistas de mi generación estudiamos en el tercer piso (para abajo, no para arriba), aunque en realidad deberíamos de estudiar en el segundo, porque el segundo piso de la biblioteca es de economía, en cambio el tercer piso es de historia.

En todo caso estaba en el tercer piso viendo quien ya se había puesto a estudiar micro y, como seguía enojado y harto de estudiar, continué merodeando por la biblioteca, pasando entre los estantes de libros que están en idiomas asiáticos, y de repente escuche una conversación en un idioma extraño que creí identificar como japonés. Di la vuelta al estante y estaban dos nenas japonesas hablando entre ellas en su dialecto raro. En cuanto entre en su campo visual las dos se quedaron calladas viendo y yo me quedé parado como tonto, y una de ellas me dijo “hola” y como reflejo condicionado también contesté lo mismo. Las dos estaban sorprendidas y sonrientes, e intercambiaron unas frases en japonés. Y me dijeron que si que hacia ahí, y les dije que solo estaba perdiendo tiempo porque no quería estudiar. Total que me empezaron a sacar plática, pero todo era bien tétrico porque todo estaba bien obscuro (en la biblioteca del colmex las luces se apagan para ahorra energía y si quieres un libro tienes que aplastar un botoncito en el estante donde buscas el libro). Total que les dije que era del norte y se emocionaron porque dijeron que era vaquero (ajá yo soy vaquero), también me enteré que eran de Kyoto, una ciudad bien antigua de Japón, donde dicen ellas, en un tiempo fue la capital del imperio japonés y demás.

Después de 20 minutos de platica en la oscuridad (lo más curioso era que nadie pasaba por los pasillos), me dijeron que ya se tenían que ir. Y yo: simón mucho gusto, pero no me dijeron como se llaman. Y una me dijo que se llamaba Nitsuko y la otra se llamaba Yui. Y ya, les dije que yo me llamaba Luis, y que me emocionaba conocerlas y demás. Y cuando se iban yendo, se me acercaron un chorro, tanto que podía oler su perfume japonés (olia como a bubblegum) y las dos me dieron un beso en cada mejilla, pero no fue un beso rápido como cuando saludamos a alguien aquí, si no lento y suave… y me quedé como tonto, así súper relajado, en shock, traumado… esperen es que no dije que las dos eran muy cutes… cuando capte lo que había pasado ya se habían ido.

Salí todo emocionado de los pasillos de la biblioteca, danto saltitos como Heidi cuando anda brincando en la montaña, y mis amigos me vieron y me dicen: ¿que te pasa? Pero no les contesté nada, no estaba seguro de que hubiera pasado todo eso realmente. Después de todo tanta presión a lo mejor me había hecho alucinar.

Ahora siempre que voy a la biblioteca, paso por esos pasillos de libros asiáticos, pero ya no he vuelto a ver a Nitsuko y a Yui. Espero que hayan salido de vacaciones y no haya sido producto de mi imaginación.